Una noche lluviosa recuerda la famosa 30 del Monstruo, que llegó con Ronald González en el banquillo y en una cerrada final que se definió con un único gol en nuestro estadio. Hansell Arauz cabeceó un centro de Heiner Mora y envió la pelota dentro del arco, en un gol histórico que colocó al Monstruo como el primer club de Concacaf en llegar a 30 cetros domésticos.