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P.Zeledón 0 - Saprissa 0: Y todo a media luz - Jueves 23 diciembre

San Isidro de El General. De los chispazos al apagón. Después, las sombras.

Pérez Zeledón no tuvo claridad para resquebrajar un ordenado esquema defensivo de Saprissa, donde la figura de José Luis López emergió como el primer candado de la citada barrera.

Ambos equipos empataron anoche sin goles en el primer partido de la final del torneo de Apertura, en el estadio Municipal de Pérez Zeledón.

Aunque la iniciativa fue de los locales, no cabe duda que, por el momento, las tarjetas de este duelo pactado a 180 minutos, favorecen ligeramente a los hombres de Hernán Medford.

Cuando Elmir Castillo avanzó con gran pique por el sector izquierdo, al minuto 4, se tuvo fe, y envió un auténtico cañonazo que José Francisco Porras alcanzó a desviar. Creímos entonces que se iba a dar un juego abierto, de ida y vuelta, en el que los protagonistas pondrían sus argumentos.

Sin embargo rápidamente se comenzaron a producir las marcas y el pressing por todo el campo. Dos líneas defensivas muy bien escalonadas y ordenadas limitaron los movimientos de los delanteros.

En la primera etapa la iniciativa fue de Pérez Zeledón, sin duda, pero ello no fue suficiente para marcar una diferencia importante. En el bando saprissista, a Wálter Centeno le costó muchísimo encontrar espacios para recibir y tocar porque Freddy Fernández se convirtió en su carcelero.

Al fin de cuentas nos quedamos con la ilusión de observar un juego trepidante en el primer tiempo de este partido.

Y vino el apagón

En los minutos de descanso se produjo un apagón que retardó media hora el reinicio del cotejo.

Cuando se reanudaron las acciones, después del chispazo inicial de Elmir, la segunda jugada más brillante la protagonizó Géiner Segura, quien le despintó el larguero a Porras con un balazo impresionante ¡y desesperado!

A nueve minutos del final se apagó parcialmente la torre del sureste, lo que obligó al árbitro Wálter Quesada a suspender el partido durante cuatro minutos. Claro, presionado por Porras, quien se jugó así los mejores momentos en el plano mental.

Con ello logró enfriar a Pérez Zeledón, que se enredaba cada vez más en el laberinto de su ansiedad sin encontrar los resquicios de luz, de fuego y de red.

Sin olvidar la entrega absoluta de los 22 hombres, al partido le faltó la calidad que esperábamos.

No obstante, en este tipo de compromisos juega mucho la sapiencia del banquillo, y más que buscar con ahínco la opción del triunfo, los jugadores se contienen y se aferran más al libreto que a la lucha abierta.

En este departamento, la disputa la va ganando el colmillo de Hernán Medford sobre la filosofía de Carlos Restrepo.

El morado planteó un partido para no perder, a sabiendas que el próximo miércoles será local en el juego definitivo.

Restrepo contuvo a sus muchachos en los minutos iniciales, pero al notar que el resultado no le era del todo favorable, ordenó atacar con cuatro delanteros.

Estos, sin embargo, cayeron en la ofuscación y se llenaron de duda y de sombras.

tomado del periódico La Nación