Saprissa a la final del Apertura: ¡Al calor de la
pasión! - Domingo 19 Diciembre
No hubo espacio para el pensamiento; calma tampoco,
para apaciguar los nervios de los actores y dar oportunidad
a los técnicos de que sus ideas -si es que las tuvieron
ayer- desplegaran sobre el césped los dictados del
pizarrón.
Al clásico le sobró fervor y, en la misma medida,
le faltó calidad.
Por varias razones. Por la índole de un duelo histórico.
Por la incapacidad colectiva de enfriar la sangre
y de exponer cerebro y talento en las situaciones
límite.
Saprissa arañó la final tras la brega de 120 minutos
intensos, trepidantes, donde primaron agarronazos
y polémica sobre el valor deportivo y el toque fino.
Cuando el cuarto juez levantó la pizarra con un
luminoso número 23, a dos minutos de agotarse el tiempo
suplementario, Ricardo González, no lo podía creer.
¡Sería sustituido!
El guardameta titular de la Liga tenía que dar campo
a Wardy Alfaro, ante la inminencia de lo que venía:
la elección de un ganador y finalista mediante los
lanzamientos desde el punto de penal.
Sin apagar su fuego de frustración, González se
tragó el orgullo, volvió por sus pasos y le deseó
suerte a quien sería el designado ante el "pelotón
de fusilamiento".
Si nos ocupamos de citar este detalle del epílogo,
en la primera parte de esta crónica, es para explicar
que ayer el entrenador erizo tentó a la temeridad
con su decisión de alto riesgo.
Delgado sintió que Wardy haría un mejor papel que
su arquero estelar. Y ordenó la permuta, sorpresiva
para el guardameta, para sus compañeros, para la multitud.
Al aventurarnos en un criterio, diremos que, posiblemente
esto influyó en el frenético desenlace del largo duelo,
entre la tarde y la noche.
Causas y efectos
Las cuatro expulsiones que se produjeron no son
más que la evidencia de un pésimo arbitraje, además
de la poca colaboración que los jugadores le prestaron.
Bennett y Badilla; Castro y Solís, se dejaron llevar
por los nervios en faltas innecesarias.
De las causas, a los efectos. La repentina ausencia
de Try Bennett en el Saprissa y de Carlos Castro en
el bando visitante afectó más a los manudos.
Hernán Medford reacomodó su esquema al ubicar a
Jervis Drummond en el costado desprotegido, una posición
que suele jugar Jervis, mientras que Javier Delgado,
colocó a Cristian Montero en el puesto acéfalo y,
con ello, desprotegió el mediocampo.
La Liga se quedó sin creatividad. Esto obligó a
Brayan Ruiz a bajar al mediocampo en pos de balones
y dejó en la absoluta orfandad a Rolando Fonseca.
Al 39', Cristian Bolaños avanzó por la derecha,
realizó un centro sesgado y José Pablo Fonseca la
embocó en los cordeles. 1 a 0.
En la segunda etapa, Alajuelense fue otro. Manejó
los hilos del choque, al menos hasta el 64', cuando
dos nuevas expulsiones (Solís y Badilla) alteraron
otra vez la lógica del cotejo.
Al 79', Bryce centró desde la izquierda. Alejandro
Alpízar aprovechó el servicio y concretó el 1 a 1,
a la postre definitivo.
Las imágenes del tiempo extra no mostraron más que
los gestos evidentes del agotamiento, la reiteración
del golpe por golpe y la tensa espera por los penales.
La "ruleta rusa" fue la secuencia final de una historia
que tuvo drama. "Sacrificado" en instantes cruciales,
Ricardo no lo podía creer... Y la Liga selló su destino.
tomado del periódico La Nación