Saprissa 1 - Alajuelense 1: Clásico de marca férrea
- Miercoles 15 Diciembre
Alajuela. Veámoslo así. Se acaba de jugar la primera
parte de un largo partido de 180 minutos.
El equilibrio fue la tónica de este primer careo
entre manudos y morados, que se realizó anoche en
el estadio Alejandro Morera Soto, en el marco de la
primera semifinal del torneo de Apertura.
Aunque entre los protagonistas del clásico nunca
es posible anticipar nada, resulta innegable que el
empate favorece, levemente, los intereses del Saprissa.
La explicación salta a la vista, sencillamente porque
los pupilos de Hernán Medford contabilizaron un punto
en el patio ajeno y recibirán a los erizos en su cancha
el domingo, a las 6 p. m.
Mucho músculo y pocas, muy pocas neuronas; nerviosismo
al máximo, ofuscación sobre planeamiento. Así se puede
definir la característica que primó en el primer período.
Saprissa asumió la iniciativa y, en cierto modo,
sorprendió a su adversario. El campeón nacional fue
un conjunto con una vocación muy clara de ir hacia
adelante y de asumir, a la vez, todos los riesgos,
un comportamiento típico del plantel que actúa como
local.
En términos generales vimos un choque muy cortado,
con excesivo celo de parte de las líneas defensivas
y un pressing infernal en el mediocampo.
Lo anterior degeneró en un auténtico festival de
faltas y, por ende, en la ausencia de calidad, algo
que, de todos modos, no es de extrañar en los clásicos,
dado que a veces es más relevante lo que se pone en
juego -continuar con vida- que la libertad creativa.
Después de que el árbitro Joccer Molina se había
"tragado" sendas faltas de penal en ambas áreas, el
conductor visitante, Wálter Centeno, fue derribado
muy cerca de la media luna.
La figura del choque envió un potente y bien colocado
remate cerca del palo de mano izquierda, adonde no
llegó la estirada de Ricardo González y el 1 a 0 premió
la mejor disposición de Saprissa.
El ingreso de Carlos Hernández por Josimar Arias
(anulado por Centeno) permitió observar a una Liga
muy diferente a la de la primera fase.
Esa nueva dinámica se hizo sentir al minuto 58.
José Francisco Porras realizó un paradón ante un poderoso
remate de Steven Bryce, mas, la ingratitud de ser
arquero...
En el instante siguiente, Porras "se comió" un tiro
de esquina y Rolando Fonseca decretó la igualada con
un preciso roce de cabeza. 1 a 1, al 58'.
Como espectáculo, el cotejo no creció más, la pelea
se concentró en la marca y la creatividad fue anulada
a punta de amarres y de brusquedad.
Si usted se fija en la ficha del partido, notará
que el técnico visitante, Hernán Medford, realizó
sus tres permutas en la recta final, lo que demuestra
que el estratega fue fiel a su esquema y, al fin de
cuentas, le otorgó una leve ventaja.
Sin embargo, no se puede anticipar nada, porque
restan 90 minutos (o más), que serán definitivos para
acceder a la gran final, ante el ganador entre Herediano
y Pérez Zeledón..
Solo queda esperar.