Saprissa 1 - P. Zeledón 0: Cabeza demoledora - Domingo
12 Diciembre
El goleador se mueve por rachas. Pasa en todo el
mundo. Tras la época de vacas flacas, suele aparecer
un período de gracia.
Álvaro Saborío padeció una sequía de cinco semanas.
Falló opciones claras y se expuso a la rechifla. Pero
ahora volvió a la red, en un momento oportuno pues
su equipo venía dando señales de debilidad justo antes
de trenzarse en las semifinales.
Saprissa volvió a lucrar ayer de la efectividad
de Saborío. Un cabezazo del ariete sirvió para doblegar
a Pérez Zeledón, que amenazaba con sacar el empate
y dejarse el liderato del grupo.
Estos generaleños se las traen. Jugando de visita
son un ejemplo: nada de encerrarse en el semicírculo
frente al arquero, pues si bien toman precauciones
defensivas, siempre le dejan abierta la puerta a un
buen contragolpe.
Los sureños impusieron un ritmo lento a la primera
parte. El empate era un buen botín, pues les permitía
conservar el liderato del grupo.
En ese lapso inicial, Pérez limitó a Saprissa a
un par de lejanos remates de Andrés Núñez y Alonso
Solís. Y más bien, el arquero Francisco Porras se
tuvo que batir a duelo con dos peligrosos remates
visitantes.
Mejoría
Tras la pausa vimos un mejor espectáculo. Solís
se alió con Cristian Bolaños y empezaron a maquinar
accesos al arco de Donny Grant.
En una de esas incursiones, el carrilero Alexánder
Calvo se precipitó a la hora de ir por el despeje
y le "allanó" el camino a Bolaños. El resto fue una
película ya conocida en los últimos campeonatos: centro
al corazón del área y gol de Saborío.
Álvaro ya había aportado el gol del triunfo el miércoles
ante Brujas. Esta vez se redimió en casa de los pasados
malos ratos, de nuevo con un frentazo.
Pero ahí no terminó el partido. Carlos Restrepo
ordenó tres permutas a la vez, cuando faltaban 15
minutos.
Con dos de ellas, Pérez ganó presencia y movilidad
en medio campo. Fueron Andrey Campos, que entró a
bailotear con los rivales, y Ever Alfaro, que se convirtió
en persistente hombre-lanza.
Los morados se replegaron, y consiguieron neutralizar
el ímpetu ofensivo de los generaleños. Incluso, el
equipo local estuvo cerca del segundo gol, cuando
Gerrold Drummond (quien volvió tras una prolongada
lesión) no pudo vencer a Grant en un mano a mano.
Para Saprissa, ganar el grupo era obligación; para
los Guerreros, que tan solo terminaron un punto abajo,
hubiera sido un logro más en un torneo brillante.
En todo caso, demostraron que en esta campaña están
para grandes retos.
Y Saprissa, con su cañonero de nuevo en la ruta
del gol, volvió a la victoria.
El goleador se mueve por rachas. Se alterna entre
la sequía y la abundancia; entre el aplauso y el silbido.
Tras padecer en la segunda vuelta del Apertura,
Saborío lleva dos goles en dos partidos. ¿Será una
nueva racha?
tomado del periódico La Nación