Pérez Zeledón
0 - Saprissa 0: La brújula en el estuche - Domingo 24
Octubre
San Isidro de El General. Esa aguja que apunta siempre
al norte y orienta el rumbo de los navegantes, fue el
instrumento que le faltó ayer a los artilleros del sur,
en un juego intenso que arrojó un justo empate y serios
yerros en la definición.
Ni Pérez Zeledón ni Saprissa merecían perder, es cierto;
pero pudo ganar cualquiera, sobre todo el equipo azul,
cuyos delanteros erraron al menos tres oportunidades
propicias de reventar la esfera en los mecates de José
Francisco Porras.
Mas, por el contrario, los pelotazos sin brújula se
convirtieron en dardos al vacío, sin dirección ni destino.
El cotejo no tuvo emociones porque resultó imposible
para los virtuosos asentarse en un terreno resbaladizo.
En cuestión de minutos, después de que el afán de
los protagonistas comenzó a suavizar el césped, afloró
el fango y, en consecuencia, un tránsito lento y difícil
de la pelota.
Mas, pese a las dificultades descritas, el encuentro
fue bueno porque tuvo entrega; la pelea fue digna porque
se disputó con nobleza.
El abanico lo abrió el anfitrión. William Sunsing
(la figura del partido) avanzó con opciones claras,
pero el achique oportunísimo del arquero Porras impidió
la primera gotera en su cabaña, al minuto nueve.
La respuesta morada la dibujó Alonso. Toque, maniobra,
remate y casi, al 22’.
De seguido, German Caicedo dilapidó frente al marco
una joya de Steer. Pase exacto, disparo a las nubes…
Una incomprensible sonrisa apareció en el rostro de
Caicedo, como si se hubiese “felicitado” por su aparatoso
error.
Aspiración y propuesta
Se sabe que, en el futbol, la gestación de las ideas
es un asunto del mediocampo. Jesfry Valverde, Elmir
Castillo, Ricardo Steer y Andrey Campos intentaron traducir
esos planteamientos sobre el mapa de Pérez Zeledón.
Mientras, Alonso Solís y Wálter Centeno, con el decidido
respaldo de José Luis López, procuraron lo propio en
el territorio de los saprissistas.
Sin embargo, dado el pésimo estado del terreno, conforme
avanzaba el tiempo la pretendida gestación del pase
derivó en trazos largos, en el lanzamiento al fondo
buscando el pique de los delanteros.
Ayer destacó Sunsing. El delantero local bajó con
frecuencia a la mitad de la cancha para repetir su faena
de recuperación, toque, servicio y proyección. Así lo
hizo durante largos minutos hasta el agotamiento.
Pero el denodado esfuerzo de Sunsing no encontró claridad
en la recepción de sus compañeros.
Las pelotas se perdían. Y los disparos volaban. Y
el olor a empate crecía, crecía, crecía.
En el epílogo, se aventuró Saprissa. A tres minutos
del cierre, Álvaro Saborío la tuvo para anotar. Dio
media vuelta y su disparo franco se perdió por centímetros.
Aún así, como los otros cañoneros no anotaron, Saborío
y Sunsing continúan el frente de la tabla de artilleros,
con ocho conquistas cada uno.
El choque tocó a su fin. El 0 a 0 fue justo. Pero
pudo ganar cualquiera.
Solo que la brújula, ese pequeño instrumento cuya
única aguja apunta siempre en dirección al norte, se
quedó en el estuche. Y le faltó a los del sur.
tomado del periódico La Nación |