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Alajuelense 1 - Saprissa 0: Rápido y letal - Lunes
27 Septiembre
Alajuela. Un toque a la red. Rápido y letal, con
solo 12 minutos de juego, el clásico se decantó del
lado alajuelense gracias al acierto goleador de Rolando
Fonseca..., una vez más.
Era apenas la aurora del partido, pero el gol de Rolo
perfiló lo que venía: una Liga con su guión bien aprendido
y un Saprissa enredado en sus mecates.
La Liga ganó –y con mucho merecimiento– el primer clásico
de la temporada 2004-2005.
El 1 a 0 del recuento final fue escuálido, pero a los
manudos le faltó contundencia para dejar patente lo
bueno que hizo a lo largo del duelo ante sus rivales.
Saprissa fue ayer un equipo sin chispa, que de tanto
repetirse en sus jugadas se volvió obvio.
Los saprissistas no le encontraron el hilo al partido.
Si en algo mejoraron del primer tiempo a la segundo
mitad fue más por ímpetu y músculo que por razón.
A la Liga le bastó aquel tanto para cosechar una victoria
más en la campaña, que sabe mejor por obtenerla ante
sus adversarios de toda la vida.
El gusto es mejor porque los manudos le arrebataron
a los pupilos de Hernán Medford el invicto del torneo;
a la vez, se sacudieron la pequeña racha de cinco clásicos
sin triunfos ante la “S”.
Nada mal para un domingo. Por eso, el estallido de júbilo
de la grey rojinegra cuando concluyó el duelo, que fue
intenso y nervioso, como un buen clásico.
Mejor Alajuelense
Claro que sí. La disposición táctica y la enjundia alajuelense
fueron las bases de su triunfo.
Saprissa respondió los intentos locales, pero sus jugadores
pecaron de ansiedad y no estuvieron finos en el pase.
Wálter Centeno y Alonso Solís estuvieron intermitentes
y esas desconexiones las sintió la “S”.
Por el contrario, Josimar Arias y Carlos Hernández jugaron
la pelota con criterio adecuado y la Liga lo agradeció.
El gol fue el justo premio para el once que se manejaba
mejor en la cancha y dio la claridad necesaria para
hacer el resto del juego.
Brayan Ruiz fue el gestor del tanto: corrió por la derecha
–en buena posición– y habilitó a un Fonseca sin marca.
Una pelota en tales condiciones para el “7” manudo es
un cheque al portador.
La Liga dominó en los bordes de cada área: en la ajena
ahogó la salida de los campeones; en la propia, obligó
a Álvaro Saborío y Alejandro Sequeira a buscar vida
en el mediocampo.
Sin la incorporación de los laterales, con Solís y Centeno
detenidos –este por las buenas o las malas– y con sus
atacantes lejos de la zona de peligro (quienes no se
distinguen por sus condiciones para transportar la pelota),
el panorama no pintó para la “S”.
Una aproximación de Alonso Solís (45’) y un par de remates
de cabeza de Sequeira –bien detenidos por Ricardo González–
fueron las opciones más notables.
A la Liga le faltó punch para rematar la faena. Fonseca
salió por lesión y a pesar del empeño de su relevo,
Alejandro Alpízar, las cosas no fueron iguales.
Pudo haber disfrutado de una falta de penal a su favor,
pero el árbitro, Vinicio Mena (de irregular labor),
no la señaló.
Con el juego maduro, el técnico Javier Delgado optó
por la seguridad con Alexánder Castro y Mauricio Solís.
En el último coletazo del partido (94), Saprissa rondó
el empate en una jugada de “bola muerta”.
No se pudo, porque Pablo Chinchilla despejó la pelota
a cómo fuera y preservó el triunfo, obtenido con un
gol rápido y letal.
tomado del periódico La Nación
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